El restaurante Barahonda ha sido distinguido con su segundo Sol de la Guía Repsol, en la gala celebrada este lunes 16 de febrero en Tarragona, consolidando su posición como uno de los grandes referentes gastronómicos del sureste español.
Este nuevo reconocimiento supone un paso decisivo en la trayectoria del proyecto gastronómico de Barahonda, liderado en cocina por el chef Alejandro Ibáñez, y reafirma una propuesta que combina territorio, identidad y sensibilidad contemporánea.
El segundo Sol reconoce la evolución constante de una cocina profundamente vinculada al paisaje de Yecla y al universo vitivinícola de Bodegas Barahonda, donde gastronomía y vino dialogan de manera natural.
Un premio al equipo y al territorio
La gala reunió a los principales nombres de la gastronomía nacional en un evento que celebra la excelencia culinaria y el compromiso con el producto y la identidad local. Para Barahonda, este segundo Sol es un reconocimiento colectivo al trabajo del equipo de cocina y sala.
“Recibir el segundo Sol Guía Repsol es una enorme responsabilidad y, al mismo tiempo, una gran alegría. Es el resultado de años de esfuerzo, coherencia y respeto al territorio. Este reconocimiento es de todo el equipo y de nuestra tierra”.
Antonio Candela, CEO de Barahonda
Un momento histórico para Barahonda
La obtención del segundo Sol Guía Repsol llega en un momento especialmente significativo para el proyecto, tras haber conseguido recientemente su primera Estrella de la Guía Michelin 2026. Una distinción que sitúa definitivamente a Barahonda en la élite gastronómica nacional.
Con estos reconocimientos, Barahonda se sitúa en el reducido grupo de proyectos en España que integran bodega y restaurante propio distinguidos por las dos grandes guías gastronómicas del país, entrando de lleno en la élite culinaria nacional.
La suma de ambos galardones consolida un modelo que integra alta cocina, identidad territorial y cultura del vino, reforzando el posicionamiento de Yecla como destino enogastronómico de referencia y confirmando la madurez de un proyecto que ha sabido crecer sin perder su esencia.